lunes, mayo 11, 2009

Blog de Rossana Reguillo

Por favor, no dejen de leer el muy interesante blog de la antropóloga mexicana Rossana Reguillo sobre la gripe porcina.
Se trata de una serie de crónicas que arman un "Diario de la epidemia" que expone con inteligencia la situación que vive México y el papel que están jugando distintos actores políticos y sociales.
Aquí unas palabras del diario

Crónica, día 13)



Hoy volvimos a clases después de casi dos semanas de suspensión forzada, para mi sorpresa y la de algunos de mis colegas, los estudiantes no parecían en absoluto atemorizados y pese al severo “instructivo” sanitario que nos fue entregado (incluidos botes de gel antibacterial, líquidos y trapos para la limpieza constante de superficies), que insiste en aquello de no besar y no abrazar, lo que vi, fueron jóvenes en plena normalidad, sonrientes y efusivos con sus cuerpos. En lo que caminé de mi oficina, a mi salón de clases, recibí no menos de 20 besos y una proporción similar de abrazos. Así que si él A H1N1, anda rondando los pasillos y járdines, encontrará un gran caldo de cultivo en nuestros afectos (nuestro himno nacional podría “mutar” temporalmente e introducir un nuevo estribillo: en vez de “un soldado en cada hijo te dio”, bastante bélica, podríamos cantar –de pié y con la formalidad que nos caracteriza-, “un virus en cada abrazo te dio”). Celebré la ausencia de miedo y a diferencia de lo que muestran insistentemente, reiterativamente las fotografías de los periódicos, hoy tuve la impresión en mis andanzas por la ciudad, de que “los raros” eran los que usaban tapabocas. Y no es que haya que bajar la guardia y tampoco que las noticias sean muy alentadoras (se confirman casos cada día), quizás lo que sucede, es que la fuerza de lo cotidiano nos lleva a desafiar el riesgo a fin de preservar una mínima franja de certezas. Nadie puede vivir en puntos suspensivos por demasiado tiempo.