jueves, diciembre 11, 2008

Explicaciones del feminicidio


Las noticias sobre Ciudad Juárez solían (o suelen) estar encabezadas de este modo: "El 2 de mayo desapareció Edith Aranda de 22 años, mientras caminaba en el centro de la ciudad. A la fecha, nada se sabe de ella. El mismo día, fue secuestrada Airis Estrella Enríquez en una calle cercana a su casa. Se halló su cadáver el 15 de mayo dentro de un recipiente de plástico relleno de cemento" y así continuaba (o continúa) la enumeración de crímenes extraordinarios. Desde fines de los 90 hasta los primeros años de este siglo se han denunciado más de 500 muertes violentas de mujeres sólo en esa ciudad mexicana.
Pero lo extraordinario de las muertes de mujeres no ha sido un raro privilegio de esta ciudad del estado de Chihuahua, sino que esta tendencia de crímenes contra mujeres, conocido como feminicidio, se ha extendido a otros estados con menos prensa.
"Lo que pasó en Juárez fue que la sociedad intervino, las organizaciones de mujeres y de derechos humanos denunciaron, y convirtieron la situación en un problema político y no en un problema criminalístico. Y además, presentaron casos en la Comisión para la Tortura y la Desaparición de Personas de la ONU, en la Corte Internacional, en la Corte Interamericana. Y por eso Juárez se convirtió en un caso emblemático". La voz que explica es la de la antropóloga y ex diputada mexicana Marcela Lagarde que estuvo en Buenos Aires invitada por el posdoctorado en Estudios de Género que dirige la Dra. Mabel Burín en la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES).
De acuerdo con sus investigaciones en 2004 el estado de Chihuahua ocupaba el sexto lugar en homicidios culposos contra mujeres en todo el país. A cargo de una comisión pluripartidista, la antropóloga realizó la investigación y contrastó los números. Los estados de Quintana Roo, Nayarit, Oaxaca, por ejemplo, estaban por encima de Chihuahua en muertes femeninas.
Hacia 1993 se reportaron 364 homicidios de mujeres sólo en Ciudad Juárez. Pero a partir de 2000 se contabilizaron seis mil muertes en diez estados que la comisión parlamentaria tomó para analizar. Se trata de Oaxaca, Estado de México, Guerrero, Baja California, Chihuahua, Distrito Federal, Morelos, Sonora, Chiapas y Veracruz donde vive el 40 por ciento de la población. En esos estados morían tres mujeres por día entre 1999 y 2005. Las conclusiones eran aterradoras: en todo el país una mujer era asesinada cada seis horas, cuatro por día; una de cada cinco ha sufrido violencia reiterada a lo largo de su vida. Y por otro lado se estableció que muchas veces los agresores eran parejas o tenían alguna relación con las asesinadas. Esta tendencia no cambió.
"En México hay una gran tolerancia a la violencia masculina", dice la antropóloga. "Esta investigación que hicimos nos sirvió para pensar cuáles son las causas de la violencia de género. Y, como ya ha sido señalado, esto se debe a la enorme desigualdad entre mujeres y hombres. Es un recurso para mantener a las mujeres sometidas. El sistema reproduce la violencia mucho más en mujeres en condiciones de pobreza y exclusión; y menos en aquellas que tienen más desarrollo social, cultural y económico."
La iniciativa de Lagarde culminó en la "Ley general de acceso de las mujeres a una vida libre de violencia". La pregunta es hasta qué punto una ley puede cambiar pautas culturales en lugares donde la violencia es casi un hecho natural, una costumbre afincada en las distintas culturas. Lagarde entiende que es necesario acompañar la legislación con más leyes por estado, "cambiar la cabeza de los ministerios públicos, los jueces" y lograr una reeducación en todos los niveles para entender qué significa esta violencia. Con estas iniciativas formó, junto con otras profesionales, la Red Nacional por la Vida y la Libertad de las Mujeres. "Se ha comprobado que los países donde hay más igualdad entre mujeres y hombres son los países en que hay menos violencia de género", explica Lagarde. "En estos países la sociedad está más alerta, y considera que no es un problema privado sino que es un asunto de la convivencia en las escuelas, en las industrias, en todos los espacios."
¿Pero esto sólo ocurre en México? "Hay una brecha muy grande entre mujeres y hombres en México, de desigualdad de oportunidades; y también hay un trato distinto a las mujeres y a los hombres, hay una discriminación por género" --concluye la ex diputada--. "En México tenemos mujeres con varias generaciones de educación y con acceso a empleo. Pero al mismo tiempo, hay mujeres analfabetas que viven grados muy fuertes de marginación y exclusión social que no sólo veo en México sino desde Alaska hasta la Patagonia. No es privativo de México, pero allí tiene sus particularidades."

Héctor Pavón, revista Ñ, 29/12/2007