Ya florecieron los cerezos en Japón. Es una buena noticia. Sobretodo cuando las estadísticas sobre suicidios sostienen que este año la cifra superará los 30 mil anuales, un número que a veces crece desmesuradamente debido a la multiplicación de los suicidios colectivos. La muerte y sus crueles formas ha estado presente en la vida japonesa desde siempre y la literatura lo ha contado. Fue inevitable. "Son pocas las ocasiones de experimentar los méritos de la paz y encima están aflorando de golpe los problemas de una sociedad que está madurando. Entonces lo único que queda a la vista es la angustia" dice la escritora Banana Yoshimoto desde la lejana Tokio en una entrevista con algunas características especiales. Por la forma en que se realizó y por las no siempre convencionales respuestas de la narradora.
Hay personajes que sobreviven y, algunos de ellos, vivos y muertos, deambulan, en las páginas de los libros de Yoshimoto, una escritora mujer que acaba de publicar en nuestro país, uno de sus primeros libros: Sueño profundo. Que sea mujer no es una clasificación innecesaria. Como en otros órdenes de la vida japonesa, las mujeres, en esta casi las intelectuales no han podido, en general, trascender al gran público. Banana Yoshimoto, cuyo verdadero nombre es Mahoko Yoshimoto, es una sobreviviente en todo sentido, por su condición de mujer exitosa y porque como sólo algunos de sus personajes, una vez abandonó la idea de suicidarse. Banana es hija de Ryumei Yoshimoto, un conocido poeta y crítico de formación marxista y que fuera un importante activista en los años 60. Y su hermana Haruko Yoiko es también conocida en el terreno de la animación. ¿Por qué Banana? "Porque me gusta la flor de la planta de banana", explicó...
Sueño profundo (Tusquets) se compone de tres historias de seres atravesados por momentos que no siempre trazan una clara frontera entre el estado de sueño y el de la vigilia, entre la vida y la muerte. En Japón se publicó en 1989, dos años después de Kitchen, su primer libro, que la llevó a una fama internacional inesperada para una tímida estudiante de literatura. El libro se tradujo en película para la televisión japonesa y una segunda versión se realizó en Hong Kong. Estos dos trabajos junto con N.P. y Amrita son los únicos que se conocen en español. Queda una docena que no han sido traducidos a nuestro idioma aún. Su primer relato lo escribió cuando tenía cinco años: "Era una oscura historia para niños en donde aparecían fantasmas".
Los libros de Yoshimoto son un documental de la vida japonesa de la generación intermedia, la de los nietos de la bomba, la de los que hicieron una síntesis entre la cultura de su país y la penetración estadounidense y le dieron un sentido propio. Soportan el peso de la tradición y se rebelan ante la Mc cultura. Este aspecto también se evidencia en el terreno de las deas. A la sombra de los premios Nobel de Literatura Yasunari Kawabata y Kenzaburo Oé, y el venerado Yukio Mishima, crecieron los autores nacidos después de la guerra. Ryu Murakami, Haruki Murakami y Yoshimoto se constituyeron en la vanguardia de una literatura que muestra el Japón de hoy y funde el estilo clásico con el de las corrientes occidentales.
"Sería bueno poder permanecer siempre en el ámbito de los sueños, pero uno tiene que salir de allí. Pienso que de eso se trata Sueño profundo", dice Yoshimoto en un diálogo casi epistolar. Para concretarlo exigió requisitos. Que la entrevista fuera por escrito. Que fuera en japonés. Y que las preguntas no se superpusieran con una nota que le acababa de realizar el diario español ABC. Las condiciones se cumplieron y ella respondió desde su hogar en Tokio las preguntas que fueron traducidas por el Centro Cultural e Informativo de la Embajada de Japón en Buenos Aires. "Estoy en mi casa. Tras la cena, estoy escribiendo en una pequeña mesa del living mientras tomo té chino. El niño juega con la pelota. El perro la quiere y arman un gran alboroto. Es un lugar terriblemente ruidoso", describe casi con el ritmo de un haiku. "Continuamente estoy pensando sobre qué puede serla felicidad."
Hace un par de años estuvo, silenciosa, en la Feria del Libro de Buenos Aires, recorrió la ciudad y casi nadie se enteró de su presencia. "La gente que caminaba por las calles un día feriado parecía pasarla mucho mejor que en Japón", recuerda. Y de la narrativa argentina apenas sostiene que: "Me encanta su estilo audaz que hace que los desarrollos abruptos no parezcan forzados."
--¿Qué significa para usted que haya jóvenes japoneses, italianos y norteamericanos que hablen de una bananamanía, que sean fans suyos como si usted fuera una estrella de rock?
--No me siento escritora. Siento que estoy haciendo algo diferente a través de las palabras. Y es una alegría insustituible para mí que especialmente las personas de esa delicada edad, como son los jóvenes, sean sensibles a ello.
--¿Y para usted qué importancia tienen sus sueños?
--A veces son mucho más importantes que cuando estoy despierta. Veo diversas cosas en los sueños y mis novelas contienen mucho de lo que soñé.
--En sus relatos, la mujer aparece retratada como un nexo, un elemento de armonía entre los protagonistas. ¿Tienen relación con el papel de la mujer en Japón?
--Me gusta el poder que tiene la mujer. A veces, eso modifica audazmente el curso de las cosas, o puede cambiar la atmósfera de un ambiente, y suelo describir estas pequeñas magias.
--La angustia que atraviesan muchos de sus personajes, ¿es la angustia existencial por el presente de incertidumbre donde es muy difícil pensar en el futuro?
--Más que del presente, entiendo que se trata de la sensación de ahogo que padecen las personas jóvenes, sensibles y delicadas de cualquier época.
--¿Cree que en el mundo de lo sobrenatural puede haber respuestas para el mundo terrenal?
--Creo que el mundo real no es sino la mitad de un total que incluye al mundo de lo sobrenatural.
--¿Usted considera que sus personajes logran finalmente comunicarse entre sí para transparentar su esencia?
--Me parece que no está mal. Si bien los personajes no se entienden entre sí, no se escatima la comunicación entre ellos. A juzgar por los comentarios de los lectores, tengo la sensación de que los personajes efectúan una lectura a un nivel bastante profundo.
--Usted se ha psicoanalizado,¿cree que es un buen camino para interpretar los sueños?
--Me parece que no guarda relación. Los sueños tienen infinitas variaciones y, de no ser un gran médico psicoanalista, puede incurrirse en interpretaciones erróneas.
--¿Y con qué escritores se ha sentido más identificada?
--De Latinoamérica he leído con gusto a Octavio Paz y García Márquez. Mi escritor japonés predilecto es Haruki Murakami porque se me hace que sentimos la misma época. También, Masaaki Tachihara que me sirve de referencia porque su estilo de simplificar las cosas es similar al mío. Burroughs, Isaac Singer y Capote son mis escritores preferidos, describen un modo de pensar desde diversos ángulos. Y lo tendencioso de sus temperamentos, de sus vidas es lo que más me hainteresado.
--¿Qué importancia tiene para usted el viaje como escritora?
--Es de gran importancia porque al estar mucho tiempo en casa se aletarga la mente. Es importante ver situaciones en donde las cosas no van como uno quiere o donde uno no se siente a gusto; estar ante paisajes espectaculares, o despedirse de alguien con quien se estuvo junto durante un tiempo.
--Para los monjes zen el silencio es una de las formas más activas de comunicación. ¿Qué representa para usted el silencio?
--Me interesa leer los diversos colores del silencio.
--¿Es el mundo de hoy el mundo en el que soñó vivir cuando tenía 20 años, la edad de los sueños por realizar?
--No pensaba que la tecnología se iba a desarrollar de esta manera.
--¿En otra vida, elegiría a vivir del modo en el que vive hoy? ¿Qué cambiaría?
--Entonces, me hubiese gustado nacer varón y ser popular con las mujeres. También quisiera ser un escritor varón. También me siento incómoda con la identidad japonesa.
--¿Qué cosas cambiaría y cuáles no del Japón de hoy?
--Dejaría como está la habilidad y la capacidad de aprendizaje. Me gustaría que cambiaran gradualmente los aspectos culturalmente inmaduros. La diferencia económica se hará más grande, pero pienso que las medidas que se tomen para superarla tendrán, de hecho, el efecto de hacer progresar a la sociedad. Esto no es más que un deseo, claro. En cuanto al desarrollo tecnológico, desearía que pudiéramos comunicarnos desde donde estuviésemos con quien quisiéramos.
--¿A qué se refiere con que se siente "discriminada en la vida real"?
--En diversos lugares no me trataban bien al estar pobremente vestida. O, al ser japonesa, fui llevada a una mesa marginal en un restaurante, y cosas así.
--He notado en Japón que mucha gente ha vuelto al mundo de lo sagrado, se volvieron más religiosos, es así?
--Me parece que sí. Hay una tendencia a darle más importancia que antes a lo invisible.
--¿Es Tokyo su lugar en el mundo, el lugar donde se siente más cómoda?
--No es que me sienta cómoda, pero es el terruño en donde nací y me crié. Estoy pensando vivir en otro lugar.
--Es esta la época en la que gusta vivir? O hubiera preferido vivir en otro momento de la historia?
--Como escritora me siento afortunada de haber nacida en esta extraña época. Es una época interesante en la que la humanidad en su conjunto se ve obligada a tener un objetivo.
--¿Cuál de sus libros siente que la ha transformado de forma radical?
--Con La vida de la margarita yo misma sentí que había descrito un nuevo mundo". Argentine hag tiene que ver con lo interesante que es ver
las cosas por primera vez tras situarse fuera de los límites de la sociedad. Argentine es el apodo de la novia del padre de la protagonista, una señora mayor aficionada al tango .
--¿Ya están floreciendo los cerezos en su barrio?
--Sí. En un ochenta por ciento, más o menos. A la vera de las calles de mi vecindad ya hay personas que se reúnen para el hanami (costumbre japonesa de reunirse anualmente para festejar mientras se contemplan los cerezos en flor.)
miércoles, octubre 25, 2006
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